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La Coctelera

Confirman la presencia de Victoria Beckham en "Ugly Betty"

Confirman la presencia de Victoria Beckham ...

Los Ángeles ,EE.UU .- Victoria Beckham, también conocida como la ex Spice Girl o la esposa del popular jugador de fútbol David Beckham, aumentó hoy su lista de atributos como parte del reparto de la serie "Ugly Betty".
La cadena estadounidense de televisión ABC confirmó hoy que la conocida figura británica interpretará en esta serie a una de las damas de honor de la malvada Wilhelmina Slater, papel que protagoniza Vanessa Williams.
No necesitará mucha preparación, ya que Beckham se interpretará a sí misma, al tomar parte en esta popular comedia como la ex Posh Spice.
La serie "Ugly Betty", la versión estadounidense de la mundialmente conocida telenovela colombiana "Betty la fea", es la comedia con más candidaturas este año en los premios Emmy de televisión.
Con América Ferrera como protagonista, "Ugly Betty" ha sabido ganarse no solo a la audiencia, sino a los famosos interesados en participar en este popular programa aunque solo sea en unos pocos episodios.
La lista de actores secundarios incluye incluso a la propia Salma Hayek, productora de la serie y que participó en "Ugly Betty" como artista invitada.
"Ugly Betty" supone una nueva colaboración televisiva para la cantante y sobre todo famosa esposa de Beckham, que bautizó su llegada a Estados Unidos con un especial para la cadena NBC titulado "Victoria Beckham: Coming to America".
Además de su trabajo en una serie que arranca su segunda temporada el próximo 27 de septiembre, Beckham cuenta con numerosos proyectos artísticos, entre ellos un sello de moda y una reunión musical de las Spice Girl.

Los soldados de EEUU tienen permiso para leer Playboy y Penthouse

Los soldados de EEUU tienen permiso para ...

WASHINGTON , USA.- El ministerio de Defensa de Estados Unidos anunció esta semana que las revistas de entretenimiento como Playboy o Penthouse no contienen "sexo explícito" y que por lo tanto pueden continuar a la venta en las bases militares estadounidenses.
En mayo, un par de asociaciones le exigieron al Pentágono que aplique el "acta del honor y la decencia militar" promulgada en 1996, que prohíbe la venta y el alquiler de "material sexualmente explícito" en territorio militar.
En su misiva, las asociaciones protestaban contra el hecho que los soldados estadounidenses y sus familias estuviesen sometidos a la influencia de revistas tales como Playboy, Penthouse, Nude Playmates y otras.
Estas revistas no están a la venta en las bases militares de Oriente Medio "por respeto a los valores de Oriente Medio. Sin embargo, los valores estadounidenses que también rechazan la explotación sexual de las mujeres, y nuestras propias creencias en el honor y la integridad de cada persona, no son respetadas", escribían las asociaciones denunciantes.
En una carta difundida el martes, el Pentágono respondió que había creado una comisión que antes de tomar una decisión había examinado la denuncia y que concluyó "que basándose únicamente en el contenido de las revistas en su conjunto, las mismas no contienen sexo explícito".
"Como consecuencia, la venta de estas revistas en territorio militar está autorizado", concluyó el ministerio.

El Reino Unido rinde tributo a Diana en el décimo aniversario de su muerte

Londres, REINO UNIDO.- Sin la emoción desbordada de hace una década, el Reino Unido conmemoró hoy los diez años de la muerte de Diana de Gales con un servicio religioso de la realeza y numerosos homenajes populares en recuerdo de la "princesa del pueblo".
La serenidad del tributo a Diana contrastó con las dramáticas escenas de duelo nacional vividas en este país -poco dado a exteriorizar sus sentimientos- tras la trágica muerte de Lady Di en un accidente de tráfico ocurrido en París el 31 de agosto de 1997.
Con emoción contenida, pues, los dos hijos de Diana, los príncipes Guillermo y Enrique -que sólo tenía 15 y 12 años, respectivamente, en el momento del siniestro- protagonizaron un servicio de acción de gracias en Londres en memoria de su madre.
Al acto, celebrado en la Capilla de la Guardia, próxima a la residencia real del Palacio de Buckingham, acudieron una treintena de miembros de la Familia Real, entre ellos el príncipe Carlos, padre de ambos jóvenes y heredero al trono, y la reina Isabel II.
Durante la ceremonia, amenizada con melodías de compositores como Mozart -muy del gusto de la difunta- y televisada en directo, Guillermo, de 25 años, y Enrique, de 22, hicieron sendas lecturas, ambos con semblante serio y de riguroso traje oscuro.
"Ella fue la mejor madre del mundo", dijo Enrique con voz trémula, un gesto emotivo aplaudido por cientos de personas congregadas a las puertas de la capilla, a quienes no se permitió presenciar el acto pese a ser un tributo a la "princesa del pueblo".
La gran ausente del servicio fue Camilla Parker Bowles, segunda esposa del príncipe Carlos, quien justificó su decisión de no acudir al alegar que su presencia distraería la atención del verdadero objetivo del evento, "recordar la vida y trabajo de Diana".
Camilla, duquesa de Cornualles, había sido invitada por los hijos de Diana, pero el pasado domingo hizo un sorprendente anuncio para aclarar que finalmente no acompañaría a la Familia Real.
La duquesa, a quien Diana se refería como "el Rotweiler" y acusó de hundir su matrimonio por su relación extraconyugal con Carlos, cambió de parecer presionada, al parecer, por Isabel II debido a la polémica que su presencia podía suscitar en la opinión pública.
Entre los más de 500 invitados que abarrotaron la capilla sí se encontraban el primer ministro británico, el laborista Gordon Brown, y sus antecesores, su correligionario
Tony Blair -quien bautizó a Diana "la princesa del pueblo"- y el conservador John Major.
También estuvieron presentes la familia de Diana, encabezada por su hermano, el conde Charles Spencer, así como varios amigos de Lady Di, entre ellos los cantantes Elton John y Cliff Richards, y representantes de organizaciones benéficas que apoyó la princesa.
Al margen del acto oficial, cientos de admiradores y turistas depositaron ante el Palacio de Kensington, antigua residencia de Lady Di en Londres, flores, fotos y poemas en recuerdo de la princesa, aunque en muchísimo menor número que hace una década.
En una nota que pendía de un ramo de rosas blancas podía leerse "Diana, Reina de Corazones, te echamos de menos", una frase que resume el sentir generalizado de quienes peregrinaron al palacio.
Allí se ofició, además, una misa al aire libre en honor de la difunta y promovida por el denominado "Círculo de Diana", un grupo de forofos empeñado en mantener viva la memoria de la princesa.
También conmemoró la efemérides el millonario egipcio Mohamed Al Fayed, dueño de los grandes almacenes londinenses Harrods, donde se guardaron dos minutos de silencio en memoria de Diana y su hijo, Dodi, novio de Lady Di y fallecido junto a ella en el accidente.
En otras zonas del país brilló, asimismo, el recuerdo de la "reina de corazones", pues las catedrales de Manchester (norte) y Bristol (sur) acogieron actos de homenaje.
De igual manera, el palacio de Althorp, la casa solariega de la familia Spencer en cuyos terrenos yacen los restos de Lady Di, abrió por primera vez sus puertas al público como tributo a la princesa.
Diana, de 36 años, murió junto a Dodi Al Fayed, de 42, y al chófer del vehículo, Henri Paul, al colisionar el automóvil en el que viajaban contra una columna de un túnel situado junto al puente parisino de Alma cuando era perseguido por varios "paparazzi".
La "princesa del pueblo" aún seguirá dando que hablar porque una investigación judicial abierta en el Reino Unido empezará este octubre con el fin de aclarar las circunstancias del siniestro.
El año pasado, una indagación policial dirigida por John Stevens, ex jefe de Scotland Yard, concluyó que el suceso fue "un trágico accidente" y no fruto de una conspiración, como sostiene Al Fayed.

El Reino Unido rinde tributo a Diana en el décimo aniversario de su muerte

Londres, REINO UNIDO.- Sin la emoción desbordada de hace una década, el Reino Unido conmemoró hoy los diez años de la muerte de Diana de Gales con un servicio religioso de la realeza y numerosos homenajes populares en recuerdo de la "princesa del pueblo".
La serenidad del tributo a Diana contrastó con las dramáticas escenas de duelo nacional vividas en este país -poco dado a exteriorizar sus sentimientos- tras la trágica muerte de Lady Di en un accidente de tráfico ocurrido en París el 31 de agosto de 1997.
Con emoción contenida, pues, los dos hijos de Diana, los príncipes Guillermo y Enrique -que sólo tenía 15 y 12 años, respectivamente, en el momento del siniestro- protagonizaron un servicio de acción de gracias en Londres en memoria de su madre.
Al acto, celebrado en la Capilla de la Guardia, próxima a la residencia real del Palacio de Buckingham, acudieron una treintena de miembros de la Familia Real, entre ellos el príncipe Carlos, padre de ambos jóvenes y heredero al trono, y la reina Isabel II.
Durante la ceremonia, amenizada con melodías de compositores como Mozart -muy del gusto de la difunta- y televisada en directo, Guillermo, de 25 años, y Enrique, de 22, hicieron sendas lecturas, ambos con semblante serio y de riguroso traje oscuro.
"Ella fue la mejor madre del mundo", dijo Enrique con voz trémula, un gesto emotivo aplaudido por cientos de personas congregadas a las puertas de la capilla, a quienes no se permitió presenciar el acto pese a ser un tributo a la "princesa del pueblo".
La gran ausente del servicio fue Camilla Parker Bowles, segunda esposa del príncipe Carlos, quien justificó su decisión de no acudir al alegar que su presencia distraería la atención del verdadero objetivo del evento, "recordar la vida y trabajo de Diana".
Camilla, duquesa de Cornualles, había sido invitada por los hijos de Diana, pero el pasado domingo hizo un sorprendente anuncio para aclarar que finalmente no acompañaría a la Familia Real.
La duquesa, a quien Diana se refería como "el Rotweiler" y acusó de hundir su matrimonio por su relación extraconyugal con Carlos, cambió de parecer presionada, al parecer, por Isabel II debido a la polémica que su presencia podía suscitar en la opinión pública.
Entre los más de 500 invitados que abarrotaron la capilla sí se encontraban el primer ministro británico, el laborista Gordon Brown, y sus antecesores, su correligionario
Tony Blair -quien bautizó a Diana "la princesa del pueblo"- y el conservador John Major.
También estuvieron presentes la familia de Diana, encabezada por su hermano, el conde Charles Spencer, así como varios amigos de Lady Di, entre ellos los cantantes Elton John y Cliff Richards, y representantes de organizaciones benéficas que apoyó la princesa.
Al margen del acto oficial, cientos de admiradores y turistas depositaron ante el Palacio de Kensington, antigua residencia de Lady Di en Londres, flores, fotos y poemas en recuerdo de la princesa, aunque en muchísimo menor número que hace una década.
En una nota que pendía de un ramo de rosas blancas podía leerse "Diana, Reina de Corazones, te echamos de menos", una frase que resume el sentir generalizado de quienes peregrinaron al palacio.
Allí se ofició, además, una misa al aire libre en honor de la difunta y promovida por el denominado "Círculo de Diana", un grupo de forofos empeñado en mantener viva la memoria de la princesa.
También conmemoró la efemérides el millonario egipcio Mohamed Al Fayed, dueño de los grandes almacenes londinenses Harrods, donde se guardaron dos minutos de silencio en memoria de Diana y su hijo, Dodi, novio de Lady Di y fallecido junto a ella en el accidente.
En otras zonas del país brilló, asimismo, el recuerdo de la "reina de corazones", pues las catedrales de Manchester (norte) y Bristol (sur) acogieron actos de homenaje.
De igual manera, el palacio de Althorp, la casa solariega de la familia Spencer en cuyos terrenos yacen los restos de Lady Di, abrió por primera vez sus puertas al público como tributo a la princesa.
Diana, de 36 años, murió junto a Dodi Al Fayed, de 42, y al chófer del vehículo, Henri Paul, al colisionar el automóvil en el que viajaban contra una columna de un túnel situado junto al puente parisino de Alma cuando era perseguido por varios "paparazzi".
La "princesa del pueblo" aún seguirá dando que hablar porque una investigación judicial abierta en el Reino Unido empezará este octubre con el fin de aclarar las circunstancias del siniestro.
El año pasado, una indagación policial dirigida por John Stevens, ex jefe de Scotland Yard, concluyó que el suceso fue "un trágico accidente" y no fruto de una conspiración, como sostiene Al Fayed.